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La Ciudad  ·  2017-08-21 00:00:00

Las casas de Neruda, su mundo entre la poesía y la arquitectura

Isla Negra, La Chascona y La Sebastiana, las casas museo que protegen la intimidad del poeta chileno y siguen reflejando su gusto por el diseño. No te pierdas este paseo que te propone Grupo Edisur.

Miles de turistas de todo el mundo visitan al año las tres casas en las que vivió Pablo Neruda, y que se convirtieron en casas museos para rescatar su legado y exponerlo como una de sus poesías en formato arquitectónico. 
 
Isla Negra, El Quisco
 
Neruda compró esta propiedad en 1937 cuando apenas era una pequeña casa de piedra frente al mar. El poeta tardó siete años en reconstruirla de acuerdo a sus gustos: la diseñó como un barco, con techos bajos, pasillos estrechos y piso de madera.

Construyó una chimenea, puso un gran ventanal que mira hacia el mar y revistió el piso del primer nivel con ostras, hizo construir los arcos que unen los cuerpos de la casa, y los recintos donde están la Sala del Caballo y la Covacha, su escritorio. Además en el techo instaló planchas de zinc para escuchar el sonido de la lluvia, mientras que en el jardín dispuso un campanario, un bote y una fuente de agua.

Un dato no menor es la decoración. Como se sabe, él era un apasionado por las colecciones, y es así que hay más de 3500 objetos que ambientan los ambientes. Se pueden ver mascarones de proa, réplicas de veleros, barcos en botellas, caracoles, timón, mapas, máscaras africanas e instrumentos musicales.

La casa fue expropiada durante la dictadura chilena y recuperada con la vuelta de la democracia. En 1990 fue declarada Monumento Nacional, y es aquí donde yacen sus restos junto con los de su última mujer, Matilde.

“Compañeros, enterradme en Isla Negra / frente al mar que conozco, a cada área rugosa /de piedras y de olas que mis ojos perdidos / no volverán a ver”.

La Chascona, Santiago

Se comenzó a construir en 1953, sobre una ladera y una cascada con vista a la Cordillera, y el escritor la bautizó con tal nombre en honor a la cabellera despeinada de Matilde, quien en ese momento, era su amante. 

“He aquí levantada la casa chascona con agua que corre escribiendo en su idioma / las zarzas guardaban el sitio con su sanguinario ramaje (…)”

La casa está dividida en tres partes discontinuas. En la parte baja del terreno –acceso- se encuentran el comedor y la cocina; en el segundo sector por el que se llega cruzando un patio exterior están el salón y la habitación; mientras que en la parte más alta se dispuso la oficina y la biblioteca.

En una oportunidad, el arquitecto catalán Germán Rodríguez Arias reconoció que la vivienda era más una creación de Neruda que de él, remarcando el interés del poeta por el diseño de los espacios, a los que prefería íntimos.

Aquí la ambientación es clave y habla por sí solo de los intereses de su dueño: una pinacoteca con obras destacadas, timones, ojos de buey, juguetes, tallas africanas en madera y otra de muebles, vajillas originales.

La casa sufrió destrozos en 1973 pero fue reparada por Matilde, quien vivió allí hasta su muerte en 1985.

El poeta tenía un gran sentido del humor: como parte de la vajilla con que recibía a sus amigos, en lugar de sal y pimienta, los frascos que contenían estos condimentos dicen “morfina” y “marijuana”.

La Sebastiana, Valparaíso

“Yo establecí la casa. / La hice primero de aire / Luego subí en el aire la bandera / y la dejé colgada/ del firmamento, de la estrella, de / la claridad y de la oscuridad”

Neruda adquirió esta propiedad junto con el matrimonio amigo Velasco Martner. La construcción semicircular, de cuatro pisos, estaba inconclusa y el poeta se instaló en los pisos tercero y cuarto. 

El escritor mandó a hacer muchas ventanas y  claraboyas, que le otorgan una sensación panorámica en 360 grados a las habitaciones, mientras que en lo que fue una pajarera, se dispuso la biblioteca que se transformó en una suerte de mirador desde donde se aprecia el mar y el aire de la ciudad. Además, se agregó a la estructura original un altillo con función de escritorio, y un comedor en la antigua terraza. 

En cuanto a la decoración, el estilo recargado es compartido con las otras dos casas del poeta. Aquí se puede ver aun intacta su colección de fotos antiguos del puerto, mapas, pinturas, caballo de madera, platería, vitrales y cajas musicales. 

La Sebastiana también fue declarada Monumento Nacional y, al igual que Isla Negra y La Chascona, hoy son mantenidas gracias al trabajo de la Fundación Pablo Neruda.

#DatoEdisur: La Casa Azul de Frida Kahlo sigue siendo unos de los puntos más visitados de México y el corazón que alberga una mezcla perfecta de arte, arquitectura y una dosis de la vida cotidiana de la artista. Conocé más sobre esta casa museo acá

Fuentes: Fundación Pablo Neruda, Plataforma Arquitectura, Consejo de Monumentos Nacionales de Chile y Welcome Chile.

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